La semana pasada se estrenó el musical Mary Poppins
en Londres, producido por Cameron Mackintosh (de la compañía Disney).
Hay críticas para todos los gustos, pero hay algo sorprendente: no se
permite la entrada a niños menores de tres años y no es aconsejable
para los menores de siete. Dicen que el motivo es que el musical es más
«oscuro» que la película y que dura demasiado (dos horas y 55
minutos).

En una crítica del New York Times
del pasado domingo, Ben Brantley decía que parece que hayan hecho
esfuerzos para que la protagonista, Michelle Kelly, se parezca a Joan
Crawford con «su sonrisa sufridora y sus ojos febriles». La escena de
la película en la que Poppins y Bert pasean por un colorido y brillante
paisaje dibujado es muy distinta en el Prince Edward Theater. Allí la han transformado en una
escena gris en la que los protagonistas deambulan entre estatuas
clásicas plateadas y semidesnudas que se ponen a bailar «con abandono
pagano», según Brantley.

Faltan también escenas memorables, como
aquella en la que toman el té mientras flotan en el techo con la risa contagiosa. Y hay otras variaciones,
como Winifred, la madre de Jane y Michael, que en el musical no es una
feminista sino una mujer tímida que dejó su trabajo para cuidar a la
familia. «Aunque dure casi tres horas, “Mary Poppins” no es un
aburrimiento. Pero tampoco es un alegre placer», dice Brantley.

spock

El doctor Spock (1903-1998) escribió en 1946 una de las biblias sobre el cuidado de los hijos: The Common Sense Book of Baby and Child Care.
Sus consejos fueron seguidos por muchas familias en todo el mundo y sus
detractores le acusaron de ser el “padre de la permisividad”. Este
pediatra sostenía que era mejor alimentar a los bebés cuando éstos
quisieran comer y no molestar a los padres y a los propios niños con un
horario rígido de comidas. Animaba a los padres a utilizar el sentido
común y a tratar a los pequeños con respeto, y aconsejaba ver poco la
televisión, escuchar las necesidades de los niños, no humillarlos,
darles buen ejemplo y no ahorrar en amor.

Quizás lo más revolucionario
entonces fue decir que ser padres podía ser una experiencia
divertida. El libro incluía una buena cantidad de consejos médicos
útiles escritos en un lenguaje llano y sencillo, muy distinto a los
textos autoritarios y fríos típicos de la época. Se tradujo a 39
idiomas y vendió más de 50 millones de copias. Desde la primera edición
hasta su muerte, en 1998, Spock tuvo tiempo de revisarlo repetidas
veces para ir añadiendo los avances que se iban produciendo y acabó
convirtiéndose en un libro muy distinto del original. Hay que tener en
cuenta que Spock vio los primeros coches y también internet.

El libro sigue siendo actual. En una divertida película de Eddie Murphy, Papá Canguro (Daddy Day Care,
2003), uno de los personajes —fanático de Star Trek—, cuando le
preguntan dónde aprendió a manejarse tan bien con los niños, respoonde:
“En el libro del doctor Spok,…. nada que ver con Star Trek”.

froebel

Friedrich Froebel,
el hombre de la imagen, de aire tan sombrío, fue el creador de la
primera escuela infantil en 1837, en Alemania, y sus teorías sobre el
juego y el aprendizaje revolucionaron la enseñanza. Según dice Norman
Brosterman en su libro Inventing Kindergarten,
las teorías de Froebel influyeron en artistas, filósofos y arquitectos
de la talla de Georges Braque, Piet Mondrian, Paul Klee, Wassily
Kandinsky, Frank Lloyd Wright, and Le Corbusier y en escuelas como la
Bauhaus.

La baronesa Bertha Marie von Marenholtz-Bülow –su más fiel
discípula y colega desde 1849 hasta 1852– describió así
cómo le conoció: «Un hombre se había ido a vivir a una pequeña granja
cerca del río, y bailaba y jugaba con los niños del pueblo y por eso le
llamaban el viejo loco. Era
alto, enjuto, con pelo largo grisáceo, y dirigía a un grupo de niños
del pueblo de entre tres y ocho años, muchos de ellos descalzos, hacia
lo alto de una colina donde jugaban y cantaban.

La encantadora paciencia
del hombre y su forma de relacionarse con ellos hicieron que se nos
saltaran las lágrimas a mi y a los que me acompañaban. Cuando acabaron
el juego me acerqué a ellos y le dije: “Veo que usted se ocupa de la
educación de las personas”. Asintió y dijo: “Las otras personas
[mayores] no vendrán a menos que las eduquemos, así que tenemos que
empezar con los niños”.»

Froebel desarrolló una serie de  juegos y
actividades que llamó: regalos y ocupaciones (aquí está la lista).«Los regalos llevan al descubrimiento; la ocupación al invento. Los regalos conducen al entendimiento; la ocupación ofrece poder», escribió.

Cuatro de los regalos
de Froebel son una caja que contiene bloques de formas variadas,
precursores de los populares bloques de construcción actuales. Como el
resto de los regalos de
Froebel, son sencillos y elegantes. Permiten explorar en profundidad el
razonamiento espacial, el pensamiento analítico y el diseño creativo y
pueden ser disfrutados también por los adultos.

Cuando se levanta la
caja por encima de los bloques, el niño ve un cubo. La primera
experiencia del regalo es la percepción de unidad. Cuando el pequeño se
da cuenta de que el cubo está formado por distintos bloques, el deseo
natural del niño es desmontar el cubo. Entonces se encuentra con muchos
bloques con distintas formas.

Tradicionalmente, el juego de bloques se
hacía sobre una superficie en rejilla, y tenían que utilizarse todas
las piezas. Al montarlas de nuevo, se enfatizaba la unidad entre el
cubo original y las formas creadas, que eran un todo a partir de sus
partes. Froebel decía que hasta volver a meter los bloques en la caja
era parte del juego.

«Los bloques de madera de arce… han estado en mis
dedos hasta hoy», dijo Frank Lloyd Wright
en su autobiografía, refiriéndose a la influencia de los bloques de
Froebel en su trabajo.

El genial arquitecto se interesó por la
arquitectura desde pequeño y su madre le compró un juego de bloques de
Froebel en la Exposición Centenaria de Filadelfia para que pudiese
empezar a construir. Frank estaba fascinado por los bloques y gran
parte de su diseño arquitectónico está influenciado por las formas
geométricas que experimentó de niño. Las casas construídas con este
regalo recuerdan a la arquitectura de Wright.

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Con
el tiempo, los bloques de construcción se han convertido en un juego
universalmente conocido, y todo el mundo está de acuerdo en que ayudan
a desarrollar el juicio crítico, la destreza manual, y la habilidad
para pensar de los niños. Pero también se pueden comprar los originales, diseñados por Froebel.Esta información procede de Froebel Web.

Google anunció la semana
pasada que quiere convertir millones de libros en ficheros digitales al
alcance de cualquiera que tenga una conexión a internet. Lo hará en
asociación con varias bibliotecas, como las de Nueva York, Harvard,
Standford y Oxford. Dijo que su misión es «organizar la información del
mundo y hacerla universalmente accesible y útil». Añadió que les
llevará unos seis años escanear alrededor de 15 millones de libros.

Hoy,
un editorial del New York Times
afirma que costará aún más tiempo entender lo que supodrá,
culturalmente, que cualquiera con acceso a la Red pueda disponer del
contenido de las bibliotecas más importantes del mundo.

«El mundo obtiene beneficios si escucha a los niños y niñas. Sin
embargo, a pesar de que hay pruebas claras al respecto, la mayoría de
los niños y niñas siguen siendo invisibles para los responsables
políticos y sus preocupaciones siguen desatendidas.

Los niños y
niñas no pueden votar y no disponen de representación política o de
acceso a los tribunales de justicia. Cuesta mucho encontrar sus puntos
de vista reflejados en los medios de comunicación. Muchos niños y niñas
se casan, trabajan o se alistan como soldados mucho antes de ser
visibles en la esfera política.

El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño declara que “en todos los asuntos que
afectan al niño… [deben tenerse] en cuenta las opiniones del niño, en
función de la edad y madurez del niño”.

La invisibilidad de los niños y niñas en las familias, las comunidades
y las naciones priva al mundo de aportes importantes e ideas nuevas. Al
imponer silencio a los niños y niñas se contribuye a un mundo en el que
los niños son víctimas de la desigualdad, los abusos, la explotación,
la pobreza y el miedo.»

El resto del artículo está en Unicef

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Johann
Amos Comenius (1592 – 1670) creó el primer libro escolar europeo basado
en la educación visual. Cada página consiste en una imagen de algún
tema con un texto bilingüe que explica la imagen con términos simples.
Se publicó originalmente en alemán y en latín en 1654, en Nuremberg. Orbis Sensualium Pictus
se tradujo como “El mundo que nos rodea en imágenes” o “El mundo
visible”. Lo utilizaron los niños pequeños como libro de imágenes, y
los estudiantes mayores como libro de latín hasta bien entrado el siglo
XIX.

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Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando, quería que el arroyo fuera un río, que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar.

Cuando el niño era niño no sabía que era niño, para él todo estaba animado, y todas las almas eran una.
Cuando el niño era niño
no tenía opinión sobre nada, no tenía ninguna costumbre, se sentaba en cuclillas, tenía un remolino en el cabello y no ponía caras cuando lo fotografiaban.
Cuando el niño era niño  era el tiempo de preguntas como: «¿Por qué yo soy yo y por qué no tú? ¿Por qué estoy aquí y por qué no allí? ¿Cuándo empezó el tiempo y dónde termina el espacio? ¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo? ¿Existe de verdad el mal y hombres verdaderamente malos? ¿Cómo puede ser que yo, el que soy, antes de existir, no existiese, y que un día yo, el que yo soy, no seré más ese que soy?»

Cuando el niño era niño no podía pasar las espinacas, los guisantes, el arroz con leche y la coliflor al vapor. Ahora se lo come todo, y no porque lo obliguen.
Cuando el niño era niño
despertó una vez en una cama extraña, y ahora una y otra vez.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora sólo con suerte.
Imaginaba claramente un paraíso, y ahora apenas puede intuirlo.
Nada podía pensar de la nada, y hoy esta idea lo estremece.
Cuando el niño era niño
jugaba con entusiasmo, y ahora se sumerje en sus cosas como antes, sólo cuando esas cosas son su trabajo.
Cuando el niño era niño,
las manzanas y el pan le bastaban de alimento, y todavía es así.
Cuando el niño era niño, las bayas le caían en la mano sólo como caen las bayas,y ahora todavía lo hacen.
Las nueces frescas le ponían áspera la lengua, y todavía es así.
Encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad más grande, y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas con igual deleite
como hoy todavía lo sigue haciendo.
Se asustaba de los extraños, y todavía se asusta; esperaba las primeras nieves, y todavía las espera. Cuando el niño era niño, lanzó un palo como una lanza contra un árbol, y aún hoy vibra todavía.

Lied          Vom Kindsein – Peter Handke – 

      

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 Als
das Kind Kind war, ging es mit hängenden Armen, wollte der
Bach sei ein Fluß, der Fluß sei ein Strom, und diese Pfütze
das Meer.

         
Als das Kind Kind war, wußte es nicht, daß es Kind war, alles
war ihm beseelt, und alle Seelen waren eins.

         
Als das Kind Kind war, hatte es von nichts eine
Meinung, hatte keine Gewohnheit, saß oft im
Schneidersitz, lief aus dem Stand, hatte einen Wirbel im
Haar und machte kein Gesicht beim fotografieren.

         
Als das Kind Kind war, war es die Zeit der folgenden
Fragen: Warum bin ich ich und warum nicht du? Warum bin ich
hier und warum nicht dort? Wann begann die Zeit und wo endet der
Raum? Ist das Leben unter der Sonne nicht bloß ein Traum? Ist
was ich sehe und höre und rieche nicht bloß der Schein einer Welt
vor der Welt? Gibt es tatsächlich das Böse und Leute, die
wirklich die Bösen sind? Wie kann es sein, daß ich, der ich
bin, bevor ich wurde, nicht war, und daß einmal ich, der ich
bin, nicht mehr der ich bin, sein werde?

         
Als das Kind Kind war, würgte es am Spinat, an den Erbsen, am
Milchreis, und am gedünsteten Blumenkohl. und ißt jetzt das
alles und nicht nur zur Not.

         
Als das Kind Kind war, erwachte es einmal in einem fremden
Bett und jetzt immer wieder, erschienen ihm viele Menschen
schön und jetzt nur noch im Glücksfall, stellte es sich klar
ein Paradies vor und kann es jetzt höchstens ahnen, konnte es
sich Nichts nicht denken und schaudert heute davor.

         
Als das Kind Kind war, spielte es mit Begeisterung und jetzt,
so ganz bei der Sache wie damals, nur noch, wenn diese Sache seine
Arbeit ist.

         
Als das Kind Kind war, genügten ihm als Nahrung Apfel,
Brot, und so ist es immer noch.

         
Als das Kind Kind war, fielen ihm die Beeren wie nur Beeren in die
Hand und jetzt immer noch, machten ihm die frischen Walnüsse
eine rauhe Zunge und jetzt immer noch, hatte es auf jedem
Berg die Sehnsucht nach dem immer höheren Berg, und in jeden
Stadt die Sehnsucht nach der noch größeren Stadt, und das ist
immer noch so, griff im Wipfel eines Baums nach dem Kirschen in
einemHochgefühl   wie auch heute noch, eine Scheu vor
jedem Fremden und hat sie immer noch, wartete es auf den
ersten Schnee, und wartet so immer noch.

         
Als das Kind Kind war, warf es einen Stock als Lanze gegen den
Baum, und sie zittert da heute noch.

Esta película de seis minutos –More– cuenta la historia de un inventor solitario cuya vida gris sólo se alegra cuando recuerda su infancia.

Donata Elschenbroich
es una especialista alemana en educación infantil que pasó tres años
entrevistando a todo tipo de personas –investigadores, padres,
militares, sociólogos, empresarios, personas mayores, …– con el fin
de crear una lista de todo lo que ellos pensaban que los niños deberían
haber experimentado, vivido o aprendido a los siete años. Con todo eso, escribió un
exquisito libro titulado: Todo lo que hay que saber a los siete años. Cómo pueden descubrir el mundo los niños
(Ed. Destino, 2004).

Donata dice que los niños son la clave para
entender un país. ¿Qué espacio se les da en las ciudades, en las
viviendas, en los discursos políticos? La respuesta es descorazonadora cuando se busca a nuestro alrededor.

¿Qué estamos haciendo con los niños? ¿Cómo se aprovecha su
extraordinario potencial? ¿Quizás se les está aparcando en las
guarderías/colegios sin que importe mucho qué se hace con ellos de
puertas adentro? Goethe dijo de los niños: “Si continuaran creciendo
con la misma fuerza, contaríamos con cientos de genios”. Pero no sucede
así.

John Holt —autor del libro How children fail—
descubrió que la mayoría de los niños dejan de hacer preguntas a los
diez años. ¿El motivo? La educación que reciben en el colegio. Parece
que todo esté pensado para acabar con ellos, con su creatividad, con su
curiosidad, … De la misma forma acabaron con nosotros.

«Básicamente,
el animal humano es un animal que aprende. Nos gusta aprender;
necesitamos aprender; somos buenos haciéndolo; no necesitamos que nos
muestren cómo se hace o que nos obliguen a hacerlo. Los que acaban con
ese proceso son las personas que interfieren con él o tratan de
regularlo o controlarlo». (John Holt, en una entrevista para la revista Mothering.)