Según los datos del Instituto Nacional de
Estadística
(INE) —del año 2004—, el número de niños menores
de cuatro años es de 1.812.400 (el 4,2% de la población). Hay 1.922.000
niños de entre 5 y 9 años (4,4%). Y hay 2.657.200 de entre 10 y 15 años
(6,2%).
En total, hay casi seis millones y medio de menores de 15 años en el Estado Español.

«La
experiencia de más de 40 años como pediatra ha llevado al francés Aldo
Naouri a tratar las relaciones intrafamiliares en diversos libros que
pretenden ser manuales de orientación. Su última obra, Padres permisivos, hijos tiranos,
publicada por Ediciones B, ahonda en un problema de gran actualidad al
que Naouri aporta la teoría de que los vástagos tienen que ser educados
en la disciplina y los padres deben recuperar su papel de educadores.
Naouri
entronca la crisis entre padres e hijos con la realidad política sobre
la que se construyó Europa en la mitad del siglo XX. Los países
desarrollados estaban aún muy marcados por las dictaduras y “no estaba bien visto todo lo que sonara a autoritarismo”.
Con este panorama las futuras generaciones de hombres y mujeres
llegaron a padres con la teoría de ser tolerantes con los hijos. Pero
las consecuencias fueron catastróficas, asegura Naouri, porque “a esos niños que nada se les impone, se les deja a expensas de sus pulsiones”.
Naouri reconoce que a su teoría se le puede colocar la etiqueta de “retrógrada”, pero sólo pretende “respetar las necesidades del niño”.
El pediatra, autor del best-seller Las hijas y las madres,
considera que el actual modelo educativo no ha mejorado las relaciones
familiares ni ha creado individuos más responsables y felices. Por el
contrario, los niños dan muestras de angustia desde edades tempranas al
tiempo que tienen conductas egoístas.
Padres permisivos, hijos tiranos
explica la forma en que el hijo ha pasado de ser una consecuencia de la
sexualidad a convertirse en un objeto deseado y, por tanto, en
protagonista de las relaciones familiares. En la segunda mitad del
siglo pasado, sostiene Naouri, el principio de autoridad se ha
subvertido, de tal forma que los padres se sienten juzgados por los
hijos y tratan de adoptar los sistemas de valores de éstos. Pero los
vástagos no han podido llegar a establecer una jerarquía de principios
coherentes.

EDUCADOS EN EL PLACER
La propuesta del experto es
que la familia actual debe adoptar de la familia tradicional elementos
que siguen siendo favorables al desarrollo de individuos responsables.
En ese modus vivendi entre padres e hijos, Naouri pone el acento en el valor educativo de la frustración para evitar que haya niños tiranos, que son los que sólo han tenido como referencia el placer desde que nacieron.
Además,
recomienda a los padres acentuar sus diferentes roles –el padre es el
que pone orden y la madre es, además, mujer– para velar por la “calidad de la pareja”.»

El Periódico de Cataluña
publica hoy esta reseña de un nuevo libro. Todo en ella es bastante
coherente menos la última frase, que sí que suena un poco retrógrada.

coristas

Los niños del coro (Les choristes) no han ganado el Oscar. Se lo ha llevado Amenábar con su ubicuo Mar Adentro. Se veía venir.

Jean-Baptiste Maunier (en la foto) es la estrella infantil con cara y voz de ángel que interpreta a Pierre Mohrange en Los niños del coro.
Se ha convertido en un ídolo para muchas adolescentes. Nació el 22 de
diciembre de 1990 y es solista soprano en los Petits Chanteurs de
Saint-Marc, de Lyon.

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allá de la galaxia. Hay una demo para empezar a disfrutar del paseo.

Según nos revela hoy Malaprensa.com,
la noticia sobre el bebé 81 —que fue publicada por los mejores medios
de difusión del mundo, y también por los españoles— fue inventada, en
parte. El Lanka Business Online publicó el 28 de enero un artículo (It’s a hoax)
que lo explica todo. En realidad, no hubo nueve parejas reclamando la
paternidad del niño sino sólo una. Lo encontró un hombre, vecino de los
padres del pequeño, y lo reconoció al instante. Nunca estuvo en duda la
paternidad. Como dice Malaprensa: «Parece que estamos ante un colosal
invento, un estúpido melodrama añadido por alguien para dar color a una
de las historias más tremendas que hemos podido seguir en los medios en
los últimos años. La duda surge ahora no sobre la paternidad del niño,
sino sobre la paternidad de los elementos fantásticos añadidos a la
historia.»

  • Número de seres humanos que han nacido en la Tierra desde la aparición del Homo sapiens moderno (50.000 años antes de Cristo) = 106.456.367.669
  • Población mundial hoy, según el US Census Bureau
    (PRB) =  6.421.412.034
  • Porcentaje de las personas que han nacido en
    la Tierra y que están vivas ahora= 6,03%Número de seres humanos que han
    muerto= 100.034.955.635
************

ruan

«Crecí en una zona rural, y cada mañana antes de ir al
colegio tenía que levantarme temprano para ir a por agua al río. Era
tan doloroso hacer equilibrios para llevarla sobre tu cabeza. Cada vez
que vuelvo a mi pueblo, veo niñas y mujeres que siguen haciendo lo
mismo», dice Odette Nyiramirimo (foto de arriba), directora del comité
de asuntos sociales y derechos humanos del Senado de Ruanda. Ahora
sueña con importar mulas para que acarreen ellas el peso, según se lee
hoy en el New York
Times
.

En el parlamento de Ruanda hay un porcentaje de mujeres mayor que en el
de cualquier país del mundo, incluyendo los más avanzados: Suecia,
Dinamarca o Noruega. Ocupan el 48,8% de los escaños de la Cámara Baja.
No se trata de un matriarcado sino todo lo contrario. La representación
femenina se debe sólo a la masacre que hubo hace una década entre
tutsis y hutus. Antes de la guerra, todas pensaban que sus maridos eran
los que tenían que cuidarlas. Después, quedó un asombroso ratio de 7
mujeres por cada hombre. Era imposible que no se empezaran a oír sus
voces. Tenían que empezar a cuidarse ellas solas.
Ruanda sigue siendo un país pobre y con una de las tasas más altas de
moralidad infantil y analfabetismo. La mayoría de mujeres se quedaron
solas tras el genocidio y ahora tienen que criar a hijos que no son los
suyos y que quedaron huérfanos tras la masacre. Por si fuera poco,
muchas de estas mujeres tienen sida, que les fue transmitido después de
las brutales violaciones durante la guerra. Y los niños que
sobrevivieron al genocidio tienen trastornos emocionales graves.

 

Los
que nacimos en los años 40, 50, 60 o 70 no deberíamos haber
sobrevivido. Algunas cunas estaban pintadas con pintura con base de
plomo. No había tapones a prueba de niños en los productos venenosos o
en las medicinas, ni medidas de seguridad en los cierres de muebles,
puertas o barandillas. Y, cuando motábamos en bicicleta, no llevábamos
casco. En coche, nunca nos ponían cinturón ni sillas especiales ni
había airbags. Bebíamos agua directamente de la manguera. Comíamos
mantequilla, nocilla, pan y pasteles y no sufríamos obesidad porque
estábamos siempre jugando en la calle. No había teléfonos móviles. No
había Nintendos, ni Playstation, ni video, ni montones de canales de
televisión, ni ordenadores personales, ni internet, ni chat-rooms,
Algunos estudiantes no eran tan buenos como otros y tenían que repetir
curso. Es impensable imaginar a nuestros padres sacándonos de un apuro
después de meternos en líos en el colegio o incluso de haber
quebrantado alguna ley. Íbamos a pie a la casa de nuestros amigos.
Teníamos libertad, fallos, éxito y responsabilidad y aprendíamos a
desenvolvernos bien con todo ello.
Y tú eres uno de ellos. Felicidades. Pasa
esto a otras personas que han tenido la suerte de crecer como
verdaderos niños, antes de que los abogados y el gobierno regularan
nuestras vidas, por nuestro bien.


Un mensaje como el
anterior dio la vuelta al mundo hace unos meses, de buzón en buzón.
Steve Mirsky también lo recibió y se inspiró en él para uno de sus
artículos en el Scientific American.

¿A
quién va dirigido ese mensaje?, se preguntaba Mirsky. Evidentemente,
sólo a los vivos. «En análisis de datos, a eso se le llama sesgo. De
hecho, es cierto que muchos niños no llevaban cinturón en el coche.
Algunos de ellos, estarán ahora —en términos médicos— muertos. Y los
muertos no pueden escribir esas barbaridades», dice. Los niños que
sufrieron daño cerebral por el plomo de la pintura «probablemente
podrán escribir pero no serán responsables del mensaje».

«Así y todo, la
vida sin grilletes por las interferencias burocráticas sigue siendo
tentadora. Así que me encuentro a mi mismo meditando sobre los buenos
viejos tiempos. Me refiero a los verdaderos buenos viejos tiempos
—30.000 años atrás. Los burócratas y los abogados no existían aún.
Cuando nos atacaba un león, sangrábamos hasta morir. Cuando perdíamos
nuestros dientes, dejábamos de comer y nos moríamos. Si nos poníamos a
pintar la pared de una cueva, y arañábamos con un dedo que después se
infectaba, no teníamos que quejarnos a la ninguna oficina de seguridad
laboral. Y no teníamos que denunciar a Og, que fabricó la pintura, o a
Oog, que escogió la pared. (…) Si llegábamos a los 35 años, se nos
quedaban mirando por ser tan viejos. Y hablábamos de lo débiles que
eran los más jóvenes por llevar pieles animales en sus pies».

 

El hundimiento (Der Untergang)
se estrenó el sábado. Es una película alemana que muestra los últimos
días de Hitler, sus últimas horas encerrado en el búnker, mientras
Berlín agonizaba y los rusos les acorralaban. Aunque dura dos horas y
media, el film parece corto. La actuación de Bruno Ganz en el papel de
Hitler es soberbia, y la vida claustrofóbica y angustiosa dentro del
búnker se transmite al espectador.

Entre los seguidores de Hitler más
patológicamente fieles figura Magda Goebbles, que repite varias veces
que no merece la pena huir ni seguir viviendo si
no hay Nacional Socialismo. En una de las más crudas escenas del cine,
mete ampollas de cianuro en las bocas de sus seis hijos mientras
duermen. El silencio sepulcral de esa escena sólo se rompe con el
chasquido del cristal al romperse entre los dientes. Su madre les tapa
fría y metódicamente la cara con la sábana y la cámara muestra cómo
quedan destapados sus piececitos de niño. Es imposible ver esa escena
sin que el mundo se te eche encima.

ninosg

Minutos antes, esos niños le cantaban una canción a Hitler. Bruno Ganz
la recuerda como la escena más difícil de todas: «La recuerdo
perfectamente. Es el momento en que estoy en el búnker con los hijos de
Goebbels, que están cantando canciones, y uno de ellos se pone en mi
regazo. Este niño perdería luego la vida a manos de sus propios padres.
Era algo horrible. Sólo sé que en ese momento quería salir de allí
corriendo».

hitlerni

El
film muestra que Hitler no estaba loco, sino que sabía bien lo que
hacía. Lo muestra como una persona cercana, incluso amable en ciertas
ocasiones. Y, aunque esto es lo que ha levantado más ampollas, los judíos lo han
agradecido. Así lo explica el director, Oliver Hirschbiegel. En la crítica de esta película en digeridopor.com se lee: «Yo no sé qué película habrán visto los que sostienen dicha opinion,
pero básicamente el Führer de El hundimiento, si es necesario
retratarlo de manera más cruel, haría falta sacarlo en el afiche de la
película con un tenedor asido en la mano derecha y un niño clavado en
él.»

El guión se basa, principalmente, en dos libros: El hundimiento: Hitler y el final del Tercer Reich, del historiador alemán Joachim Fest, y Hasta el último momento: la secretaria de Hitler cuenta su vida,
un libro basado en los documentos que Traudl Junge, la secretaria del
Fürher, escribió en 1947.

El Hundimiento no trata sólo sobre el nazismo.
Trata de la Humanidad, de la especie humana, de lo que somos capaces de
hacer en situaciones extremas, de lo que puede provocar el fervor
exaltado por un líder, por una bandera, por unas ideas,… Damos miedo.
Y es interesante ver con qué facilidad se sacude el público esa
incómoda historia de encima, como si no tuviese nada que ver con ellos.

Sitio oficial de la película, en alemán.

El día 21 de febrero es el Día
Internacional de la Lengua Materna
. Fue instituido por la
UNESCO
y se celebró por primera vez en el año 2000. Se acordó para preservar
la primera lengua en la que todos los seres humanos hablamos desde los
primeros balbuceos. En España hay sitios donde es
imposible estudiar en la lengua materna, si esta es el castellano. Un
ejemplo es Cataluña. Allí hay colegios donde la lengua
vehicular es el alemán, el italiano, el fráncés, el inglés, … pero no hay ninguno en el que se pueda estudiar en castellano.



Hay sólo un grupo de personas
—que se llaman a sí mismas Asociación por la
Tolerancia
—
que se movilizan para defender los derechos de
los castellanoparlantes en Cataluña, pero que nadie tiene en cuenta.
Digamos que suenan a radicales del otro extremo. En su web reza el
lema:
La Asociación por la Tolerancia
propugna una transformación en profundidad en la vida política, social
y cultural catalana
. No se
trata de aniquilar la cultura de nadie a costa de la de uno mismo.


Pero hace falta crear un hueco para los niños castellanohablantes de Cataluña. Sólo un
colegio sería todo un gesto, aunque sospecho que no habría plazas suficientes.


En Valencia, ocurre algo parecido, aunque no tan radical. En los
colegios, se puede elegir entre el programa PIP (Programa de Inmersión
Progresiva) y el PIV (Programa de Inmersión en el Valenciano). No sé
cuál es la situación en el País Vasco o en Galicia.