KINDSEIN
Cuando el niño era niño...

Sunday March 13, 2005

El proyecto de Rinkeby
«Una de las experiencias más positivas realizadas en Suecia fue un proyecto para fomentar la  lectura en un grupo de veinticuatro niños pertenecientes todos a familias de refugiados de doce nacionalidades diferentes. Se llevó a cabo en Rinkeby, un barrio en las afueras de Estocolmo que casi alberga únicamente a refugiados.

Las heroínas de la historia son dos maestras suecas de unos sesenta años y una bibliotecaria de unos cuarenta, también sueca. Casi sin apoyo oficial y como parte de su trabajo normal, lograron que su grupo experimental, después de estar en el programa cuatro años, superara en lengua y matemáticas al promedio no sólo de otros grupos compuestos por niños de otras lenguas maternas sino también al promedio de los grupos integrados por chicos suecos.

Las maestras empezaron a trabajar con el grupo cuando estaban en su año preescolar, a los seis años, en 1994. Durante el año preescolar les leyeron cuentos, los acostumbraron a estar en aulas rebosantes de libros atractivos; animaron a los chicos a contar sus experiencias y escribieron estas pequeñas historias en grandes blocs de papel, releyéndolas una y otra vez. Alumnos más avanzados vinieron a visitar a los niños de ese grupo experimental.

Durante el año, paso a paso, las maestras fueron atrayendo la atención de los chicos hacia las letras y las palabras completas y así muchos de ellos lograron aprender a leer ya en ese año que era de ”preparación a la lectura”. En el primer año escolar, los alumnos estudiaron las letras una a una y aprendieron a escribirlas correctamente. Cada día leían: en voz baja, en voz alta y de dos en dos. Se contaban historias, dibujaban ilustraciones y realizaban improvisaciones basándose en escenas de los libros.

Al segundo año uno de los temas elegidos fue Alfons Aberg, el protagonista de unos libros muy populares de una autora sueca. Los niños leyeron, discutieron, escribieron resúmenes, se disfrazaron como los personajes de los cuentos y representaron escenas para los padres y otros niños del grupo preescolar, y finalmente vino a visitarlos la autora, Gunilla Bergstrom, en persona.

Otro tema del segundo año se basaba en un libro para niños sobre veinticuatro reinas y reyes suecos. Ya que había precisamente veinticuatro niños en el grupo, cada niño pudo tener su propio rey. Leyeron la presentación de ”su” rey o reina en el libro y después buscaron más datos y finalmente representaron la historia de los reyes de Suecia, vistiendo todos una corona de papel dorado y una capa elegante, exclamando por ejemplo ”Yo soy Gustavo III y vivo en el palacio de Estocolmo”. Hicieron varias representaciones ante los padres y otros alumnos. Visitaron el palacio real para ver como vivían los reyes y un museo folclórico para conocer como vivían los pobres.

Un tema del tercer año fue Astrid Lindgren, autora sueca de literatura infantil inmensamente querida y respetada por todos los suecos. Sus libros son más largos y complicados pero los alumnos trabajaron sobre ellos y hasta pudieron visitar dos parques temáticos sobre el mundo de Astrid Lindgren y los lugares en los que habían sido rodadas algunas de las películas basadas en sus obras. Además, los alumnos tuvieron acceso a actividades, sociales y académicas, preparadas para reforzar la lectura.

Los niños del grupo experimental amaban tanto al colegio que bastantes de ellos solían llegar hasta una hora antes del comienzo de clase. En un vídeo que se ha hecho del proyecto, varios niños dicen que les gustaría llegar a ser escritores.

En el tercer año, muchos de ellos llevaban leídos entre 400 y 500 libros. La colaboración con la biblioteca municipal hizo que la biblioteca dejara ”en consigna” lotes de unos 400 libros para el aula, libros de cuentos o que trataban de plantas y animales.  Casi siempre existían unos cinco ejemplares del mismo libro pues varios chicos solían encapricharse con el mismo título a la vez.

También colaboraron con el grupo ”Los hijos de Abraham” para aumentar la tolerancia religiosa entre los alumnos. Algunos de estos chicos procedían de áreas con fuerte tensiones religiosas y reclaman en voz alta respeto por su propia religión sin estar preparados a tolerar la religión de otros alumnos. Todo esto se realizó en sueco. Las maestras tuvieron cuidado en hablar lentamente y articular bien y, además, confeccionaron muchas imágenes para ilustrar visualmente las explicaciones.

Una de las maestras resume los logros del proyecto diciendo que los libros y experiencias del aula han brindado a los alumnos una base cultural para la convivencia. Antes del proyecto, los chicos no tenían casi nada en común, ni lengua ni contenidos culturales. Ahora han visto ejemplos de cómo resolver conflictos y de cómo colaborar y apenas hay tensiones entre ellos en un ambiente que suele ser conflictivo.

Entre los alumnos no se presentaron problemas de conducta ni tampoco dificultades de aprendizaje o dislexia. No necesitaron la intervención de especialistas ”de apoyo”. Se sabe que los niños que empiezan a leer temprano suelen convertirse en buenos lectores, y por eso el comienzo de estos alumnos es prometedor.

Para resumir, los logros incluyen el éxito escolar, la identificación positiva con la escuela sueca y con las maestras, una socialización y un desarrollo psicosocial excelente (Alleklev-Lindvall 2000).

Sin embargo, la línea oficial de la educación en Suecia no toma en cuenta esta experiencia. Estas maestras pertenecen a la antigua escuela de maestras que se concentraba particularmente en la adquisición de la lectoescritura durante los primeros años. La formación de las nuevas maestras está actualmente en manos de tendencias psicopedagógicas que privilegian la ”comprensión” de los problemas de los alumnos antes que su progreso intelectual.

El éxito del proyecto de Rinkeby cuestiona el modelo oficial, muy caro por cierto, con maestras de educación especial, psicólogos y un énfasis en la cultura de los padres del alumno. El proyecto Rinkeby sugiere que lo esencial es la buena preparación de las maestras y el trabajo intensivo con los niños».

Fragmento extraído de El discurso europeo actual sobre la educación. Ejemplos de Suecia, Inglaterra y Francia (PDF), de Inger Enkvist, directora del departamento de español de la Universidad de Lund, y autora del libro La Educación en Peligro (Grupo Unisón Ediciones, Madrid, 2000).

Entrevistas a Inger Enkvist:

En La Ilustración Liberal.

Inger Enkvist y el nuevo traje del emperador
. El Nido del Escorpión.

"Hemos ido muy lejos con la autonomía: ahora el maestro resulta un obstáculo". De la revista argentina La Capital.

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Países civilizados
En Suecia, hay cuatro ministros para la infancia y la educación:


Berit Andnor
Ministra de Niños y Familias


Ibrahim Baylan
Ministro encargado de la educación primaria y secundaria


Leif Pagrotsky
Ministro de Educación y la Cultura

Y también se han acordado de los más pequeños:


Lena Hallengren
Ministra de Enseñanza Preescolar.


Enlace al Ministerio de Educación, Investigación y Cultura de Suecia.

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Para los niños, para los que tienen la suerte de convivir con alguno de ellos y para los que todavía guardan uno dentro de su viejo cuerpo.

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