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Exposición Handel y los 'castrati'
Castrados por amor al arte
Mimados pero atormentados
Los alumnos castrati recibían un trato especial. Se les consideraba más
delicados que los otros figlioli (como se llamaba a los alumnos), y se
les proporcionaba mejor comida y habitaciones más cálidas para cuidar su voz. Pero «a pesar de estos mimos, los castrati no parecían disfrutar mucho de sus años de entrenamiento, y no sólo porque tuviesen que trabajar duro», escribió el historiador musical Charles Burney (1726-1814). «Los duros métodos de aquellos días no tenían muy en cuenta las dificultades psicológicas que debían asaltar a aquellos seres separados de la sociedad normal, y sin duda debieron sufrir la despiadada crueldad de los otros estudiantes cuando sus profesores giraban la espalda».

Muchos de aquellos estudiantes fueron rechazados porque no mostraban las cualidades esperadas o por holgazanería. Y algunos incluso se escaparon. Burney añadía: «Es mi opinión que la cruel operación se realiza sin hacer las pruebas previas de voz (...); de otro modo, no se encontrarían tantos en cada una de las grandes ciudades italianas sin ninguna voz en absoluto o sin la suficiente para compensar semejante pérdida».
Según este historiador, todos los musici de los coros de las iglesias habían sido rechazados en los teatros de la Ópera y era muy raro encontrarse con una voz tolerable.
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