|
Exposición Handel y los 'castrati'
Castrados por amor al arte
Millonarios, excéntricos y arrogantes
Como las actuales estrellas del rock, los grandes castrati cobraban importantes cantidades y eran seres, en su mayoría,
excéntricos y caprichosos que se permitían hacer desplantes hasta a un
rey.

En el caso de Luigi Marchesi (1754-1829) la arrogancia
llegaba a tal punto que insistía en hacer su aparición en la ópera, sin
importarle de qué obra se tratara, de la siguiente manera:
Siempre aparecía en
lo alto, llevando una lanza, una espada y un casco coronado por unas
larguísimas plumas rojas y blancas.
Comenzaba
diciendo: «Dove son io?» (¿Dónde estoy?). Después sonaba una trompeta y
Marchesi cantaba «Odi lo squillo della tromba guerriera!» (Oigo el
sonido de la trompeta de guerra), y entonces cantaba su "aria
portmanteau" Mia speranza pur vorrei, que compuso Sarti para él. Una
vez terminada el aria, bajaba lentamente las escaleras, y sólo entonces
podía dar comienzo la ópera.
|