Nº 29

Cine

La gente normal me da miedo

Taylor Cross es un chaval de 19 años al que le diagnosticaron autismo a los seis. A su madre le dijeron que su hijo no podría hablar ni caminar, pero el médico no podía estar más equivocado.

La Ruta de la Seda con 60 niños

Estaba buscando una historia que contar, pero se encontró con unos niños a los que salvar.

Carcajadas para Navidad

En un orfanato, un niño pequeño se cuela en el saco de Papa Noel y acaba en el Polo Norte, rodeado de elfos y criándose como uno de ellos.

Libros

Una niña con sinestesia

Mia Winchell parece la niña más normal de su familia. Su hermano pequeño, Zack, guarda una lista de todas las hamburguesas que se ha comido hasta ahora en el McDonald's. Su hermana mayor, Beth, se tiñe el pelo de colores diferentes cada semana. Pero Mia sabe que está muy lejos de ser normal. Para ella, los sonidos, los números y las letras tienen colores.

Del alpinismo a la educación

Greg Mortenson y el periodista David Oliver Relin cuentan la historia del intento fallido de Mortenson de llegar al K2 de Pakistán, la segunda montaña más alta del mundo, y el rumbo sorprendente e inesperado que tomó su viaje.

20.000 dígitos de Pi

Nacido en un día azul

Editorial Sirio, 2006

ISBN: 8478085505

Esta autobiografía es un viaje por el interior de una de las mentes vivas más maravillosas. Daniel Tammet es un joven británico de 28 años. Es savant con síndrome de Asperger, una combinación que le da un poder mental extraordinario.

El síndrome savant se hizo famoso con la película Rain Man, protagonizada por Dustin Hoffman e inspirada en el savant George Finn. Igual que Rain Man, Daniel es capaz de hacer cálculos matemáticos espectaculares. Y, debido a su sinestesia, ve los números con formas, colores y texturas.

Así que Daniel es capaz de contestar en unos pocos segundos a preguntas del tipo: "¿Cuánto es 31x31x31x31?". Sin saber muy bien cómo lo hace, Daniel dice: "923.521". Los resultados aparecen espontáneamente en su cerebro, «como un paisaje de formas coloridas», según sus propias palabras. «Las formas no son estáticas. Están llenas de color, de textura. Están llenas de vida».

Se cree que hoy hay unos cincuenta savants auténticos vivos en el mundo, aunque ninguno es como Daniel. Tiene la parte genial de los savants pero muy poca discapacidad. Puede interaccionar socialmente sin problemas y es capaz de llevar una vida independiente. «Por alguna razón, se las ha apañado para adaptarse a nuestro mundo», dijo el doctor Simon Baron-Cohen, uno de los expertos mundiales en autismo, director del Autism Research Centre en la Universidad de Cambridge.

El número Pi

En marzo de 2004, Daniel se propuso memorizar los 22.514 primeros dígitos de Pi. Algunos de los privilegiados que asistieron a tal proeza contaron que la forma en que Daniel recitaba los números fue «algo religioso».

Durante cinco horas y nueve minutos, Daniel estuvo sentado frente a un grupo de personas que comprobaron que no se equivocó ni en una sola cifra.(1)

De pequeño, nadie pensó que Daniel fuese un prodigio, ni siquiera su madre, Jennifer, pero sí que era un niño diferente. No se integraba bien, no jugaba como los otros niños, y se quedaba embelesado mirando los árboles en el patio. Miraba las hojas, la silueta, la complejidad de las formas,...

Los números siempre le obsesionaron. Lo contaba todo. «Creo que lo primero que le atrajo de los libros fueron los números en cada página», dijo su madre. Miraba los objetos que le rodeaban y decía cosas como «eso parece un 52» o «es como un 134». Se llevaba los libros de matemáticas a casa y se sentía a salvo en su mundo de números. Para Daniel, el uno es muy brillante, el dos es un movimiento, concretamente hacia la izquierda, el cinco es como un rayo, el seis es «el ausente, como un agujero negro». El nueve es el más grande, «puede ser intimidante». «Pareces un 117», le dijo a Letterman. «Es un número muy atractivo».

A los cuatro años, tuvo ataques de epilepsia. Daniel dice que fue entonces cuando empezó a ver imágenes en su cerebro. Y él cree que esos ataques fueron los causantes de su extraordinaria capacidad mental.

Habla nueve idiomas, y dice que puede aprender cualquier lengua en sólo siete días. Lo demostró en Islandia. Daniel aprendió islandés en una semana. «No es humano», decía su profesora en el documental sobre Daniel "Brain Man". «¡Era como una aspiradora! ¡Absorbía todas las palabras y las iba metiendo en su cerebro!».

Tras esa semana, Daniel apareció en la televisión nacional, donde le entrevistaron en islandés, y Daniel incluso pudo bromear con sus atónitos entrevistadores. «Es único, es un genio, no volveré a estar en contacto con una persona así, está más allá. No es humano», dijo su profesora.

Daniel ha dado su consentimiento para que los científicos le investiguen. Su capacidad para explicar lo que sucede dentro de su cerebro podría ser una herramienta valiosa para conocer cómo funciona la mente humana.


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(1) Daniel marcó así el récord europeo. El récord del mundo lo ostenta el japonés Chao Lu, que recitó 67.890 dígitos de Pi en 24 horas y 4 minutos, en 1995. En realidad, Chao Lu iba a recitar 91.300 dígitos, pero se equivocó en uno, el 67.890º. Tenía que decir "0" y dijo "5".

Pi es el número que resulta de dividir la circunferencia de un círculo por su diámetro, un número que no sigue ningún patrón, que no parece tener fin y que ha fascinado a los matemáticos desde la antigüedad.

KINDSEIN © 2005-2013

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